Foto: Victoria Nordenstahl

Lista en mano, colectivo lleno y despidos masivos. Otra vez Nevares, otra vez irregularidades. El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación la ve pasar de largo desde hace rato.

La nueva noticia que nos trae el Clan Romero es el despido de 50 laburantes de la planta ubicada en Carlos Keen. El mecanismo es el habitual, sin envió de telegramas de notificación, los y las trabajadores de Nevares se enteran de su despido en la puerta de la fábrica cuando el seguridad con listado en mano anuncia sus nombres.

Parece que el horario preferido de Romero es el turno de las 22 horas para informar quienes se quedarán sin laburo. Entre los que salían del turno vespertino y quiénes entraban al nocturno suman casi 50 operarios.

«Lo que pudimos averiguar es que del turno en el que yo estaba somos 26, del turno nocturno que iba a entrar unos 20 y se espera que del turno mañana sean otros tantos. Somos todos los que habíamos entrado hace un dos meses y pico o tres meses. Entramos por la temporada» explicó un laburante.

La Compañía Americana de Alimentos (Nevares) tiene un mecanismo aceitado para ganar guita: flexibilización laboral, despido y un ayudín del Estado que mira para otro lado. Nevares contrata por temporada, hace stock y raja a la gente. A través de contratos por tiempo indefinido, en el cual no se estima cuánto tiempo va a durar, ajustan o expanden su planta de personal dependiendo la necesidad de la empresa, sin respetar los derechos laborales.

Sin embargo, en esta oportunidad no se llegó ni siquiera a cumplir con los plazos para stockear. Según pudieron averiguar los y las trabajadoras despedidos sucede que «en Tortuguitas le clausuraron la venta de budines y turrones y hoy fue la inspección a la que tienen en Luján y clausuraron. Pero no sabemos bien, es lo que nos contó un compañero» agregó.

Lo que relatan los laburantes es la resolución de la ANMAT que prohibió a través de la disposición 7894/2019 la comercialización en todo el territorio nacional de ciertos lotes de los productos marca Nevares.

El laburante confirma que Nevares sigue funcionando sin ningún tipo de control. «Nosotros ya habíamos hecho todos los pedidos e íbamos a seguir laburando un mes y medio más para hacer stock. Pero con las inspecciones, decidieron dejarnos sin laburo a todos. Solamente quedo una linea de budín fantasía y por un mes más. Luego cierra y sólo quedan los chicos que ya están en efectivo y es la segunda temporada de ellos» explicó.

Por su parte, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimentaria sigue brillando por su ausencia. Los laburantes confirman que no hay delegado, ni comisión interna, ni ningún representante del gremio. Los conflictos de precarización y despidos son recurrentes en Nevares y no encuentran resistencia en ninguna de las instancias institucionales destinadas a defender derechos laborales.

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