Foto: Victoria Nordenstahl

Así lo expresó Descalzo, la primera vicedirectora de la escuela Almafuerte del barrio Ameghino. En el festejo del cincuentenario la comunidad educativa renovó el compromiso con la institución en un festejo popular.

La Escuela N°31 del barrio Ameghino cumplió 50 años de vida y esta mañana lo celebró junto a la comunidad educativa y barrial. El festejo reunió a distintas generaciones de alumnos y docentes, que con emoción recordaron su paso por la institución y renovaron el compromiso de construir desde abajo la escuelita del barrio.

«Nos encontramos los de ayer y los de hoy» introdujo la docente a cargo de la apertura antes de que los y las estudiantes con mejor promedio izaran la bandera nacional en el patio que desbordó de gente.

Inaugurada el 28 de mayo de 1973, la Escuela Primara es el segundo hogar para cientos de pibes y pibas del barrio de mayor extensión y densidad poblacional del partido de Luján.

El acto por su primer cincuentenario fue declarado de interés municipal por el intendente Oscar Luciani quien «por cuestiones de agenda no pudo estar pero les envía sus saludos», explicó en su representación la presidenta del Consejo Escolar Viviana Flosi, al hacer uso de la palabra. También fueron reconocidas las instituciones del barrio que tienen un estrecho vínculo con la 31 como el Jardín 911, la Sociedad de Fomento y el Bachillerato Popular Carlos Fuentealba.

Foto: Victoria Nordenstahl

Luego de entonar las estrofas del himno nacional y tras la entrega de reconocimientos, saludos, obsequios y cumplimientos protocolares, llegaron las emociones en la voz de las protagonistas de la comunidad educativa.

Paola Ávalos, actual directora de la entidad educativa dijo que «hoy no es un día común, como todos los días. Hoy logramos salir de la rutina, nos levantamos un poco mas nerviosos, pero también contentos porque salimos desde nuestras casas a una fiesta. Y así llegamos a nuestra escuela, la 31, que como nosotros también está vestida de fiesta. Después de muchos años la campaña volvió a sonar y así, nos volvimos a encontrar».

La vicedirectora Daniela Santos complementó las palabras indicando que «festejamos los 50 años de la escuela. Llegamos a esta meta, pero como dicen los versos, lo importante no es la meta sino el camino recorrido. Y es en el camino que recorrió nuestra escuela, donde adquirió su identidad. Nuestra escuela que nos recibió y ya no pudimos dejarla. Nuestra escuela 31 que tiene el alma fuerte de su gente. Nuestra escuela, junto a su comunidad, abre sus puertas para agradecer a todos por tanto».

Seguido y con ovación del público pasó al frente la primera vice directora de la institución, Griselda Descalzo quien recordó a Yolando Romero, primera directora recientemente fallecida. «Es hermoso encontrarse con muchas de las personas con las que -perdonen la falsa modestia- hicimos que esta escuela sea grande, porque cuando llegamos las calles no eran las de ahora, la escuela era mucho más chiquita, no teníamos tantos alumnos, el jardín era pequeño y no había secundaría» destacó Descalzo, despertando el sentido aplauso del auditorio.

Griselda Descalzo, primera vicedirectora de la Escuela Primaria 3. Foto: Victoria Nordenstahl

La histórica docente también se refirió a la situación económica y laboral por la que atraviesa el sector educativo, alentando a que los equipos docentes continúen en la lucha por sus derechos: «Este barrio, esta escuela, hacen que los maestros no seamos solamente trabajadores, esto va más allá. Sobretodo en este momento que para los docentes es muy difícil. Porque tenemos que pelearla más que nunca, por eso les pido que sigan luchando, porque la lucha no está perdida. No solamente por lo económico, sino fundamentalmente por lo social».

La jornada continuó con un feliz cumpleaños cantado a coro por las decenas de familias que se acercaron este viernes. Hubo entrega de reconocimientos para todos y todas: por la trayectoria, por el compromiso, a las docentes retiradas y a las jubiladas y también a los primeros egresados.

La fiesta continuó con exposiciones artísticas y recreativas del alumnado, la participación de la orquesta del barrio y la expresión de deseos escritos y guardados en un cofre enterrado a los pies del árbol del patio que será descubierto para el centenario. Aunque el cielo nublado amagó a apurar el asunto, el clima familiero perduró hasta el final espantando la lluvia y renovando la emoción en los felices primeros cincuenta años de la escuelita Almafuerte.

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