Foto: Victoria Nordenstahl

El nuevo complejo «Luján Walk» abrió la puerta a que aterricen empresas multinacionales a nuestra ciudad. Las primeras marcas en llegar fueron cadenas de comida rápida que ofrecen empleo flexibilizado a jóvenes lujanenses.

«KFC llega para ofrecerte la oportunidad de desarrollarte y crecer día a día, brindándote la posibilidad de hacer lo que más te gusta y de manera divertida trabajando en un espacio pensado para vos» reza el anuncio de la empresa especializada de pollo frito en un sitio de búsquedas de empleo.

Con una búsqueda orientada a jóvenes de entre 18 y 22 años, la empresa norteamericana buscaba a 35 empleados para cubrir jornadas laborales de 3 a 6 horas diarias con disponibilidad especialmente los fines de semana. Pese a la propuesta de «trabajo estable» y «posibilidades concretas de crecimiento», la marca de pollo frito ofreció contratos de 6 meses de duración bajo la condición de «a prueba».

Al tiempo que ofrecen «flexibilidad horaria» como un beneficio para poder estudiar y trabajar. Aunque sirve como variable de ajuste a partir de la cantidad de afluencia de gente que haya en el local comercial. La flexibilidad horaria consta de horarios rotativos todos los días y no por semana. Además, la cantidad de horas no está fijada por contrato sino que depende de los gerentes que alteran la cantidad de horas según la demanda.

«Las jornadas laborales no son de 8 horas, son más reducidas y van a ir de acuerdo a la demanda del trabajo que seguramente se van a ir incrementando a medida que pase el tiempo» explicó Alberto Nicosia, director de Producción del municipio de Luján.

Otra marca multinacional de comida rápida que llegó a Luján es Burger King. La famosa cadena de hamburguesas incorporó cerca de 50 jóvenes bajo condiciones laborales flexibilizadas. Con contratos de 3 meses, con la posibilidad de quedar fijo, la empresa norteamericana paga 115 pesos la hora bruta, a lo que se le resta un 21 por ciento a fin de mes en concepto de cargas sociales.

Foto: Victoria Nordenstahl

Las jornadas laborales son de entre cuatro a siete horas diarias, con dos francos entre semana, sin pagar los fin de semanas como horas suplementarias los días sábados después de las 13 horas, los días domingos o feriados. En total, los trabajadores que presten 4 horas diarias reciben un salario bruto de 9.200 pesos y en bolsillo un total de 7.268 pesos. Aquellos que prestan 7 horas diarias perciben 16.100 pesos de sueldo bruto y en bolsillo cerca de 12.700 pesos.

Una ex trabajadora de la firma que abrió en Luján contó a este medio que los francos los asignaban los gerentes sin previa consulta y que al principio por ser un local nuevo podían tener dos feriados por semana, por lo general de lunes a jueves, pero ya les habían avisado que más adelante les podía tocar trabajar dos semanas de corrido.

Al mismo tiempo señalo que casi la mitad de los que fueron contratados hace menos de dos mes ya renunciaron y que están por despedir a 15 trabajadores. «El trato era muy malo y nos quedaron debiendo plata» concluyó.

Desde el municipio de Luján y particularmente desde la secretaria de Producción anunciaron las gestiones como un éxito y prestaron las instalaciones del Museo de Bellas Artes Fernán Félix de Amador y de la Secretaria de Producción para realizar las jornadas de capacitación para la incorporación a las cadenas de comida rápida.

La Secretaria de Producción y Turismo parece tener reflejos más rápidos cuando se trata de anunciar la creación de empleos flexibilizados y un gran disimulo cuando se pierden puestos laborales en la industria textil lujanense, en donde Luján era uno de los polos más grandes del país.

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